El capturado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores quienes han estado recluidos por 80 días en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, comparecieron este jueves a su segunda audiencia en Nueva York, y aunque Maduro trató de convencer al juez federal de que el Gobierno de EE.UU. está interfiriendo en su capacidad para defenderse de los cargos relacionados con el narcoterrorismo, y que el caso en su contra debería desestimarse, este dijo que no lo hará.
Un fiscal federal acusó a Nicolás Maduro y a Cilia Flores de “saquear la riqueza de Venezuela”, al tiempo que alentaba al juez para que no dictara una orden que permitiera a Caracas pagar los honorarios legales de los acusados.
Sin embargo, la defensa de Maduro dijo que el presidente derrocado y su esposa Flores han declarado que no pueden pagar sus honorarios legales por cuenta propia, y que el Gobierno venezolano debería sufragarlos, señalando que su clientes tiene un “interés patrimonial” en los fondos extranjeros.
El juez federal Alvin Hellerstein, quien tiene a su cargo la supervisión del caso, escuchó los argumentos de los fiscales y de la defensa, oponiéndose a la afirmación de los fiscales que afirmaron que el Gobierno de EE.UU. debería tener la capacidad de “utilizar las sanciones para influir en la política exterior o la seguridad nacional”.
Preguntó varias veces a los fiscales si existía la disponibilidad de otros fondos para pagar la defensa legal de Maduro y Flores, y prometió al finalizar la audiencia, que pronto decidirá sobre si ordena o no al Gobierno de Donald Trump permitir a Venezuela pagar los honorarios legales de Maduro y Flores, pero que no desestimaría el caso por ese impase.
Fuente:CNN/EFE

