El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) informa que durante el período enero-mayo de 2026, el flujo de remesas hacia el país alcanzó los US$5,170.1 millones, lo que representa un incremento interanual de 5.4 %, destacando que sólo en el mes de mayo se captaron US$1,090.2 millones, cifra que supera en US$104.8 millones lo registrado en el mismo mes de 2025, lo que equivale a un crecimiento interanual de 10.6 %.
Indica asimismo, que dicho monto resultó superior en US$30.0 millones (2.8 %) al total recibido en abril de 2026, y que el crecimiento reflejado en mayo ocurrió a pesar del complejo entorno internacional que prevalece actualmente, como la persistencia de los conflictos en Medio Oriente, los cuales han elevado los precios del petróleo y sus derivados, generando mayores presiones inflacionarias y reduciendo el ingreso disponible de los hogares.
Señala la institución, que ese comportamiento se atribuye, en gran medida, a los envíos realizados por la diáspora residente en los Estados Unidos, país que originó el 82.3 % de los flujos formales recibidos en mayo, equivalentes a US$827.9 millones, resultado que se alinea con el desempeño de la economía estadounidense, donde el índice de gestores de compras (PMI) no manufacturero del Instituto de Gerencia y Abastecimiento (ISM) registró un valor de 54.5 en mayo, sosteniendo la expansión del sector servicios, el cual concentra una proporción importante del empleo de los dominicanos en ese país.
Agrega asimismo, que la tasa de desempleo general en los Estados Unidos se situó en 4.3 % en mayo de 2026, nivel idéntico al de los dos meses anteriores, destacando la creación de 172,000 nuevos puestos de trabajo en dicho período.
El BCRD destaca además que la recepción de remesas por canales formales desde otros países durante el mes de mayo, indicado en este orden, a España que registró un valor de US$62.0 millones, equivalente al 6.2 % del total, posicionándose como el segundo país emisor en consistencia con el volumen de la diáspora dominicana en el exterior, seguido de Italia y Haití, con una participación de 1.2 % cada uno, y Suiza, con el 1.1 % de los flujos recibidos, mientras que el porcentaje restante se distribuye entre Francia, Canadá, Alemania, y otras.
Señala igualmente el BCRD, que respecto a la distribución geográfica de las remesas, el Distrito Nacional captó el 49.7 % del flujo recibido en mayo, seguido por las provincias de Santiago y Santo Domingo, con un 10.1 % y 6.8 %, respectivamente, datos que reflejan que las zonas metropolitanas del país concentraron dos tercios (66.6 %) del total de los recursos recibidos durante el mes.
Destaca asimismo la institución, que las entradas de divisas han favorecido la estabilidad relativa del tipo de cambio que se observa en la actualidad, de tal manera que al 31 de mayo de 2026, la moneda nacional se apreció en 7.8 % frente al dólar estadounidense con respecto diciembre de 2025, permitiendo esos mayores flujos externos mantener un nivel adecuado de reservas internacionales, las cuales al cierre de mayo se ubicaron en US$ 15,771.1 millones, representando un 11.7 % del PIB y cubriendo unos 5.7 meses de importaciones, indicadores por encima de los umbrales recomendados por el FMI.
“Las más recientes perspectivas del BCRD respecto al sector externo contemplan que persista la evolución positiva en la captación de divisas durante 2026. En ese sentido, se proyecta que los ingresos por turismo superen los US$11,900 millones, mientras que las remesas se ubicarían por encima de los US$12,200 millones. Asimismo, las exportaciones totales se estiman en torno a los US$17,300 millones y la inversión extranjera directa (IED) sobrepasaría los US$5,300 millones. El dinamismo de estos flujos, en conjunto con el resto de los servicios exportados (aproximadamente US$3,200 millones), permitiría alcanzar un total de ingresos de divisas superior a los US$50,200 millones al cierre de 2026”, prevé.
“El Banco Central reafirma su compromiso con la vigilancia sobre el entorno económico actual para continuar tomando las medidas necesarias para atenuar el impacto en la economía dominicana del desafiante panorama internacional, a fin de garantizar la estabilidad de precios y del mercado cambiario”, concluye.

